Los páramos en Colombia

En primer lugar, es importante reconocer que los páramos son los ecosistemas con mayor irradiación solar del mundo, lo que genera la flora de montaña más rica del planeta, además cuentan con un suelo cubierto de pajonales, humedales y turberas con presencia de especies particulares como los frailejones. Ahora bien, en Colombia se encuentran el 50% de los páramos del mundo.

Los páramos de Colombia, en algún momento de su historia estuvieron ocupados por los hielos de la última glaciación y su relieve actual está conformado por el conjunto de geoformas que resultaron de fuerzas internas como la orogenia, el plegamiento, el desarrollo de fallas geológicas, el vulcanismo y el peso de las grandes masas de los glaciares que dieron origen a profundos valles. De este modo, fue que la zonificación geomorfológica de los páramos colombianos corresponde, ante todo, a las grandes unidades del relieve y en segundo lugar, a las unidades climatológicas ocasionadas por el gradiente altitudinal.

Estos ecosistemas resultan ser importantes proveen el 70% del agua que se consume en nuestra nación, además nuestro país cuenta con 68 especies endémicas y el país es la segunda nación, después de Venezuela, en albergar mayor diversidad de frailejones, planra clave para la captura de agua que alimenta a los embalses.

Del mismo modo, en los páramos de Colombia se ubican más de 4.700 especies de plantas, indicando que aunque son apenas menos del 3 por ciento de territorio del país, albergan el 17 por ciento de diversidad de flora del país, además son claves en la mitigación al cambio climático, ayudando a la captura de carbono y con eso son reguladores del proceso de calentamiento global.

Finalmente, no solo es importante reconocer la relevancia de los páramos sino también identificar cómo podemos cuidarlos, ya que todos los páramos de Colombia se encuentran en un alto riesgo y podrían sufrir una posible reducción de su extensión o la desaparición de especies debido al desarrollo inadecuado de actividades productivas, como la minería, la agricultura y la ganadería, así como por fenómenos globales de cambio climático.

Por: Luisa Arango – Comunicadora Social y Periodista (UPB)

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