En la comuna 8 de Medellín, existió un hogar de un cultivo de plantas que además de traer beneficios productivos y ambientales para el suelo, aportaban de la misma manera en la labor de combatir los incendios forestales en las montañas por la temporada seca.
El Fique se trató de una plantación hace unos tres años de 25 hectáreas en el Cerro Pan de Azúcar, en donde se albergan unas 60.000 plantas de fique o cabuya, las cuales fueron cultivadas para realizar diversos proyectos sociales y aportar al equilibrio del ecosistema por sus propiedades en la absorción de material contaminante, agua y recuperación y estabilización de suelos ante la erosión.
Con el fin de trabajar para incluir sus cultivos en la protección de los bosques y cerros del área metropolitana del valle de Aburrá, la ciudad pretendió aprovechar las cualidades pirorresistentes, es decir, resistente al fuego, con las que cuenta la planta para crear barreras naturales que eviten conflagraciones como las que se presentaban en febrero pasado en el cerro Quitasol de Bello en la ciudad de Medellín, donde un incendio arrasó con más de 100 hectáreas de vegetación.
En paralelo, otra de las características que se resaltó de este proyecto es que se incluyó a desplazados, reinsertados y madres cabeza de familia que se especializaron en cursos para prevención de incendios, sembrado y cuidado del fique, elaboración de artesanías y cursos para aprovechar los residuos que no se pueden vender; con El Fique estas personas trabajaron en la elaboración de bolsos y productos a partir de las fibras de cabuya y de trabajar conjuntamente en la prevención de posibles futuros incendios que acabarían con el medio ambiente en estos últimos años.
Como estos son muchos más proyectos que se han llevado a cabo en la ciudad en pro del medio ambiente, ya sean de integración urbana, de saneamiento hídrico, recuperación ambiental o plan de siembra.
Por: Luisa Arango – Comunicadora Social y Periodista
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